jueves, septiembre 15, 2011

Juicio Hospital Militar de Paraná: Declaró el padre adoptivo de Sabrina Gulino

El presidente del Centro de Militares para la Democracia (Cedida), Horacio Ballester, afirmó este jueves que "nadie está obligado a cumplir órdenes ilegales", y enfatizó que la tortura, y el robo de bebés cometidos durante la dictadura "no estaban contemplados como funciones del Ejército".

Ballester lo afirmó ante el Tribunal Oral Federal de esta ciudad, al testimoniar en la causa en que se investiga el funcionamiento de una maternidad clandestina durante la dictadura, en la que las detenidas-desaparecidas embarazadas eran llevadas para dar a luz bebés que luego eran apropiados.

La afirmación de Ballester dio origen a un duro cruce con uno de los imputados presente en la sala, el ex jefe del batallón de Inteligencia 121 durante la dictadura, coronel Pascual Guerrieri.

La nueva audiencia de este jueves incluyó emotivos testimonios del padre adoptivo de Sabrina Gulino, la menor apropiada cuando era bebé, y del tío biológico de ésta que, junto al resto de la familia, aún busca a otro sobrino del que no se tienen noticias desde 1978.

Al declarar ante el tribunal, el titular del CEMIDA advirtió que "nadie está obligado a cumplir órdenes ilegales", y enfatizó que "las torturas, las violaciones, y los robos de bebés no estaban contemplados como funciones del Ejército".

Reconoció que "la represión en la Argentina estuvo coordinada y organizada desde el más alto escalafón" militar, y recalcó que "la Doctrina de la Seguridad Nacional es consecuencia de una serie de tratados que se fueron desarrollando a través del tiempo, a partir del ataque japonés a Pearl Harbor" en 1941.

Dijo que como consecuencia de esa doctrina y de la guerra fría, "los Estados Unidos diseñaron un plan de lucha contra el enemigo, que era el movimiento comunista internacional, el peronismo, y todo aquel que buscara alguna solución nacionalista".

Explicó que como consecuencia de la aplicación de esa doctrina, que tenía que ser ejecutada por las Fuerzas Armadas, "los `comunistas`no tenían derechos. Eran arrestados sin orden o secuestrados. Para mí hubo un genocidio, porque hubo una persecución ideológica", agregó.

Ballester explicó que "todos los grandes tratados se firmaron durante gobiernos democráticos, por la presión de los poderes internacionales, Estados Unidos y los mercados".

Al hablar de la sustracción de bebés y de la sustitución de identidades, explicó que el proceso militar "siguió el ejemplo de (Francisco) Franco, que en la España de la posguerra se apropió de los hijos de los comunistas".

Las declaraciones de Ballester fueron replicadas airadamente por el coronel Guerrieri, quién insistió en que "el soldado no es responsable de la política nacional del Gobierno de turno, que decidió alinearse en determinado bloque".

Por su parte en otro testimonio, Raúl Gullino, jubilado y padre adoptivo de Sabrina Gullino, la nieta recuperada número 96 de las Abuelas de Plaza de Mayo; y el tío biológico de la joven, Jorge Negro, relataron emotivos detalles de la adopción y del proceso que culminó con la recuperación de su identidad en 2008.

Quebrado por el llanto, Gullino relató que la niña -hija biológica de los desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela- le fue entregada en adopción legal en el Juzgado de Menores de Rosario en abril de 1978, pocos días después de ser dada a luz por la su madre en el hospital militar de Paraná.

El hombre dijo que a la niña nunca le ocultaron que era adoptada y admitió que, con su mujer, "nunca imaginamos que Sabrina fuera hija de desaparecidos”.

A su turno, el tío biológico de Sabrina, Jorge Negro, hizo un reconocimiento a sus padres, Rogelio y Ermelinda Paoletti -abuelos de la joven-, "que a pesar de todo su sufrimiento nunca bajaron los brazos", en la búsqueda de mi hermana (Raquel Negro) y sus hijos mellizos y nunca me demostraron que estaban destruidos, como estuvieron”.

"Todo mi amor hacia mis padres, que han llevado esto de la mejor manera que han podido”, dijo en un emocionado reconocimiento antes de pedir "a alguna persona que le llegue al alma esta situación que brinde datos y permita encontrar a mi sobrino, como encontramos a Sabrina".

Negro dijo que su hermana y sus dos parejas sucesivas, Marcelino Álvarez y Tulio Valenzuela, "estarían muy orgullosos de sus hijos que llevaron adelante" este juicio contra los represores.

"Creo que este es el mejor homenaje que estos chicos les pueden hacer a sus padres”, completó mientras era ovacionado por la sala.

En el final de la audiencia la directora del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), María Belén Rodríguez Cardozo, explicó el procedimiento de la toma de muestras de sangre, las medidas de seguridad que se siguen y la normativa vigente en ese instituto.

Fuente: Télam / http://mesajuicioycastigo.com.ar/causahospitalmilitar
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