jueves, diciembre 02, 2010

Juicio Díaz Bessone: Del frigorífico a la carnicería

Por Juane Basso. Los relatos de los sobrevivientes del centro clandestino de detención que se montó durante la dictadura en el Servicio de Informaciones (SI) de la ex Jefatura de policía de Rosario, se ensamblan como piezas de un rompecabezas. En la medida que el puzzle del terror que se vivió en el SI se completa, reconstruye la imagen integral de lo que fue aquel infierno, permite ver los contextos, y así explicar sus porqués y sus cómo. Los testimonios de este miércoles brindados en el jucio a la patota de Feced, en especial los de la familia Marciani ‒tres obreras que trabajaban en los frigoríficos Swift y C.A.P‒, dieron cuenta de la crueldad sin límites de los torturadores ‒las tres estaban embarazadas, parieron en el SI y una murió junto a su bebé‒, y del objetivo político-militar del genocidio ‒domesticar al cuerpo social, en especial a la clase trabajadora, y aniquilar su capacidad de organización‒.

Las hermanas Teresita y Gladys Marciani, y la sobrina de ellas, Gladys Noemí Gómez, relataron este miércoles cómo toda la familia fue secuestrada durante la última dictadura y dieron testimonio de las torturas que recibieron en el centro clandestino de detenciones que funcionó en el Servicio de Informaciones (SI) de la policía local, en el marco del juicio oral y público por la causa Díaz Bessone. Además, prestó testimonio ante el Tribunal Oral Federal 2 (TOF2) de Rosario Eduardo Benito Márquez, esposo de Teresita Marciani, quien también padeció cárcel y torturas en el mismo centro de reclusión.

Los testigos dieron cuenta del fallecimiento durante su cautiverio de la tercera hermana Marciani, Luisa Alba, quien murió en la asistencia pública cuando fue trasladada para el parto. Las tres hermanas Marciani estaban embarazadas cuando fueron secuestradas, el 31 de enero de 1977, y dos de ellas parieron estando en cautiverio, mientras que la tercera falleció "por falta de atención".

En este juicio oral y público por delitos de lesa humanidad cometidos en el Servicio de Informaciones policial, están imputados el ex comandante del Segundo Cuerpo del Ejército, Ramón Genaro Díaz Bessone; los ex policías rosarinos José Rubén Lo Fiego, Mario Alfredo Marcote, Ramón Rito Vergara y José Carlos Scortechini; y el civil Ricardo Miguel Chomicky.

"Yo fui detenida el 31 de enero de 1977 en la asistencia pública, estaba con mi marido (Eduardo Benito Márquez) y mi hermana Gladys y mi cuñado (Juan José) Casco", contó Teresita Marciani, que en ese momento era trabajadora del frigorífico Swift, en la zona sur de Rosario, al igual que sus hermanas.

"Primero la van a buscar a mi hermana Luisa y se llevan a mi cuñado, y de ahí van a mi casa y lo llevan de rehén a mi cuñado Ramón Márquez, quien les dice que nosotros nos encontrábamos en la asistencia pública", testimonió.

"Estábamos ahí haciendo trámites para casarnos, salimos y hay un hombre que nos dice que tenemos que acompañarlos, nos pregunta si somos Marciani, ponen en un auto a mi marido, y nos llevan a Jefatura de Policía", relató.

"Yo estaba de 8 meses embarazada, subimos una escalerita, nos vendan los ojos y nos tiran como una bolsa de papas. Estaba toda mi familia, de ahí empiezan a llamar a mi marido que fue torturado alevosamente", agregó la testigo.

Contó que su hermana Gladys, embarazada de 5 meses, también fue torturada, "y mi sobrina (Gladys Gómez) también". Teresita dijo que "la nena (por Gladys, que tenía 22 años) fue violada por un tal Jorgito".

Identificó también a otras detenidas en el SI: "estaban María del Carmen Sillate, Stella Hernández y Nely Sánches, que después fueron pasadas a la Alcaidía de Mujeres".

Recordó que las tres hermanas estaban "embarazadas, la más avanzada era Tita (Luisa), quien más o menos el 11 de marzo empieza a perder una sangre oscura".

Entonces, dijo, llamaron "a las celadoras, deciden internarla y al otro día nos dicen que mi hermana falleció y el nene también, por falta de atención, porque ahí en el SI nunca la atendieron". Contó que "a la semana me internan a mí en la asistencia pública por Eduardito, mi hijo, y yo no sabía qué fecha tenia para tener familia. Me ponen suero y el 25 de marzo nace el nene, todo el tiempo estuve esposada y con la policía adelante".

Por su parte, su marido Eduardo Márquez, secuestrado el mismo día, contó: "Me llevaron adonde después supe que era la Jefatura, cuando llegué me sacaron la capucha y me pusieron una goma en la cabeza que me hacía doler y no me la sacaban".

"Me robaron un reloj ‒continuó‒ me tuvieron parado y después me llevaron a una sala, me desnudaron, me metieron en una camilla de fierro y me torturaron, me picanearon por todos lados". Márquez contó que como consecuencia de la picana eléctrica le dejaron "inutilizadas las dos manos y siempre vendado me metieron en una sala que le decían la Favela, me tuvieron ahí torturándome psicológicamente porque me decían que me iban a tirar atado con alambre al río".

En tanto, Gladys Teresa Gómez relató ante el tribunal que una vez secuestrada en el SI con el resto de su familia, "me llevan a una salita, me ponen como en una camilla, me atan las manos, me torturan y me preguntan si era de alguna organización montonera".

"Les dije que no sabía qué era eso. Me dejan en el lugar, donde estaba tirada", agregó la mujer que al momento de ser secuestrada tenía 22 años, y cuya madre murió en cautiverio por "falta de atención" de su embarazo.

"En el sótano me encuentro con mi madre, padre y tías, estaban embarazadas las dos, tipo 7 meses", recordó Gómez. Respecto de las torturas dijo que recibió "picana, golpes de puño en el abdomen, y torturas psicológicas". Entre los nombres que actuaban en el SI mencionó durante su testimonio a los represores "el Ciego (Lofiego), el Cura (Marcote)", y a los colaboradores "Pollo (José Baravalle) y Victoria (alias de Nilda Folch)".

Por último fue el turno de Gladys Marciani, quien testimonió que durante los interrogatorios en el SI le preguntaban "por nombres o si teníamos hermanos subversivos".

Agregó que "esos interrogatorios eran con golpes y picana, pero a mí no tanto porque estaba embarazada".

Recordó que su sobrina Gladys Gómez "estaba toda lastimada" y que "después de torturarnos nos llevaban al mismo pasillo, todos en el suelo tirados, y yo estaba de tres meses (embarazada), nos pisaban los que pasaban con armas y nos pateaban".

También contó que su hermana Luisa "estaba muy dolida, esperando su bebé, no tenía buena atención médica y falleció".

"Con el tiempo nos llevaron a Devoto, ya había nacido mi hijo", dijo después. Recordó que su otra hermana, Teresita, "también estaba embarazada, su bebe nació en marzo (de 1977), estaba más avanzada, y también estaba en el sótano" del SI.
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