lunes, diciembre 21, 2009

Raquel Negro: La pista Paraná

Por H.I.J.O.S Rosario. Para ampliar la información en relación al último tramo del juicio Guerrieri-Amelong, en el que se avanzó sobre la investigación sobre el destino de la desaparecida Raquel Negro y uno de sus mellizos -quien según el represor Eduardo Costanzo murió, pero que nadie da por confirmado, y por tanto sus hermanos, como Abuelas e H.I.J.O.S seguiremos buscando- es que desde el equipo jurídico de la agrupación H.I.J.O.S difundimos el siguiente informe sobre la causa que tramita en la justicia federal de Entrer Ríos y que sigue específicamente esta línea de investigación.

Esa línea investigativa tiene en realidad una causa propia que tramita en los juzgados federales entrerrianos, bajo la carátula “Trimarco, Juan Carlos Ricardo y otros ”, en la que varios de los testimonios producidos en las últimas semanas ya fueron realizados.

Son partes querellantes en la causa de Paraná, además de Abuelas de Plaza de Mayo (a través de las abogadas Ana Oberlin y Nadia Schujman), la Secretaría de DDHH de la Nación y Sebastián Álvarez (hijo mayor de Raquel Negro).

La hija de Raquel Negro y Tulio Valenzuela, quien recuperó su identidad a raíz de la investigación realizada por Abuelas y aportada al juzgado de Entre Ríos, Sabrina Gullino, se presentó también como querellante el día 6 de marzo de 2009.

A Sebastián y a Sabrina los patrocinan en la causa de Paraná los abogados Marina Barbagelata, Marcelo Baridón, Gamal Taleb y Alvaro Piérola, y en la causa Guerrieri en Rosario, los abogados de H.I.J.O.S Rosario Lucas Ciarniello, Álvaro Baella, Ana Oberlin y Nadia Schujman.


“Trimarco y Cia.”:

La causa “Trimarco, Juan Carlos Ricardo y otros ”, se inició el 18 de mayo de 2005, debido a una denuncia presentada por el recientemente fallecido Guillermo Antonio Germano, en su carácter de coordinador del Registro Único de la Verdad, dependiente de la Secretaría de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, con motivo de haber tomado éste conocimiento de la existencia de mujeres embarazadas que habrían dado a luz en el Hospital Militar de la ciudad de Paraná, durante la última dictadura militar.

Durante los primeros años de instrucción las medidas principales fueron llevadas por el Fiscal a cargo, Mario Silva. En ese tiempo se tomaron testimoniales de la mayoría de los empleados civiles que prestaban servicio en el Hospital Militar durante los años 1977-8. Además, declararon médicos y enfermeras del Instituto Médico de Pediatría de la ciudad de Paraná, debido a que hay prueba que indica que los bebés nacidos fueron trasladados a ese lugar. Abuelas se constituyó como querellante el 14 de febrero de 2008 .

Hasta el momento fueron citados a indagatoria:

1) Trimarco, Juan: es un militar que fue interventor de la provincia de Entre Ríos, ex comandante de la II Brigada de Caballería Blindada, con asiento en la capital entrerriana y fue Comandante del II Cuerpo del Ejército con asiento en Rosario pero que incluía a Paraná. Presentó certificado médico aduciendo problemas neurológicos, con posterioridad se realizó una pericia a su favor –ver detalle más abajo- todavía no fue indagado.

2) Amelong, Daniel: militar que integraba el grupo operativo rosarino que tenía privada ilegítimamente de la libertad a Raquel Negro –la hipótesis más fuerte en la causa es que dio ella dio a luz en Paraná y tuvo mellizos, ver detalles más abajo- y sería uno de los que la llevó a parir en Paraná. Procesado el 3 de septiembre de 2008.

3) Pagano, Walter Salvador: servicio de inteligencia militar, también integrante del grupo operativo rosarino y otro de los que habría trasladado a Negro a Paraná. Procesado el 3 de septiembre de 2008.

4) Gónzalez, Héctor Marino: también integraba el grupo de tareas rosarino y otro de los que habría trasladado a Negro a Paraná. Fue indagado, sin dar mayores aportes. Procesado el 3 de septiembre de 2008.

5) Navone, Paul: militar prestaba servicios en el Hospital de Paraná, apareció muerto el día en que debía prestar declaración indagatoria en esta causa, en la ciudad Córdoba.

6) Fariña, Rubén: militar de jerarquía de Rosario con un rol importante en la represión en esa zona, también integraba el grupo de tareas y otro de los que habría trasladado a Negro a Paraná. Procesado el 3 de septiembre de 2008.

7) Zacarías, Antonio: militar que prestaba servicios en el Hospital Militar, era anestesista y Jefe de Terapia Intensiva. Procesado el 3 de septiembre de 2008.

8) Cantaberta, Mario: médico del Hospital Militar al momento en que ocurrieron los hechos, habría tenido contacto con Raquel y sus hijos. Se le dictó falta de mérito el 3 de septiembre de 2008. Murió el 23 de febrero de 2009.

9) Guerrieri, Pascual: 2do jefe del Batallón de Inteligencia 121. Procesado el 3 de septiembre de 2008.

De todos los testimonios que hay en la causa hasta el día de la fecha, se puede concluir que:

En los primeros meses del año 1978, una mujer cuya descripción coincide con la de Raquel Negro (que fue secuestrada los primeros días de enero en la ciudad de Mar del Plata, embarazada de unos 7 meses de mellizos, y luego trasladada a Rosario donde permaneció en los centros clandestinos de detención de esa ciudad “Quinta de Funes”, “Las Intermedia” y “La Magnasco”) dio a luz mellizos en el Hospital Militar de Paraná. Tuvo una nena y un nene y se determinó que nacieron aproximadamente a las 16 horas. El niño tuvo problemas respiratorios y cardíacos. Cómo el Hospital no tenía la infraestructura necesaria para atender bebés con dificultades (no tenía sala de neonatología) habitualmente si había problemas los nacidos debían ser trasladados al Instituto Médico de Pediatría, que era una clínica privada y la única que había en Paraná en esa época que atendía niños. Aparentemente no se consiguió lugar en esa clínica hasta la mañana del día siguiente al nacimiento, por lo que los niños permanecieron en la sala de Terapia Intensiva del Hospital Militar (de ahí la imputación al Jefe de Terapia, Zacarías). Según contó una enfermera, el niño estaba muy grave antes de ser trasladados. Esta hipótesis coincide con el relato del personal del Instituto que dice que solo recibieron un bebé. En los libros de la clínica figura la entrada de una beba llamada “Soledad López” y un bebé “NN López” proveniente del Hospital Militar. Es de destacar que el ingreso de bebés muertos se consignaba con NN, lo cual coincide con todo lo relatado por las enfermeras.

En esta causa declaró como testigo un represor que está preso en Rosario que también formaba parte del grupo operativo, que se llama Eduardo Costanzo. Él señaló a los indagados como partícipes del traslado de Negro a Paraná y también dijo que el bebé que quedó vivo fue llevado de vuelta a Rosario y dejado en la puerta de un convento. Basados en este dato, Abuelas presentó ante el Juzgado un escrito donde señalaba un lugar que podría ser al cual fuera llevada la niña. A raíz de esta presentación, se pudo identificar a Sabrina Gullino, quien es hija de Raquel Negro y Tulio Valenzuela y recuperó su identidad a fines del año 2008, es la nieta nro. 96.

El 3 de septiembre de 2008, como señaláramos, fueron procesados Amelong, Fariña, Gonzalez, Zacarías y Guerrieri. Estos procesamientos fueron apelados y actualmente se encuentran en la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná, aunque aún no se ha fijado la fecha para la audiencia respectiva.

Por otra parte, respecto de uno de los sindicados como responsables de estos hechos, Juan Carlos Trimarco, su defensa solicitó que se suspenda el llamado a indagatoria por considerar que no está en condiciones de ser sometido a juicio y también la realización de una pericia médica. La pericia determinó que no estaba en condiciones de someterse a juicio, pero fue declarada nula por no haber sido citado el perito de parte ofrecido por la querella que representa a Sebastián. El defensor de Trimarco apeló la resolución de nulidad y el 18 de febrero de este año, la Cámara Federal de Paraná confirmó la decisión de la jueza de primera instancia y ordenó la realización de una nueva pericia, la que se llevara a cabo el día 20 de mayo del corriente.

*Informe elaborado por Ana Oberlin, integrante del equipo jurídico investigativo de H.I.J.O.S Rosario.





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