miércoles, septiembre 09, 2009

Cuarta jornada del Juicio Guerrieri-Amelong

En la cuarta jornada del juicio oral y público de la causa Guerrieri-Amelong, desarrollada este miércoles 9 de septiembre en el Tribunal Oral Federal 1 de Rosario, se continuó con la lectura de las acusaciones contra los represores, basadas en los testimonios de los sobrevivientes –en este caso del centro clandestino de detención que funcionó en la Fábrica Militar de Armas Portátiles Domingo Matheu–. Las audiencias seguirían el próximo lunes a partir de las 9.30.


Quienes asistieron a la sala o siguieron el trámite de la audiencia por internet, pudieron escuchar en la lectura de los secretarios del tribunal, las acusaciones fundadas en los relatos de los cuatro querellantes sobrevivientes de la causa Amelong –una de las dos que fueron unificadas para este juicio–. La lectura de la causa Guerrieri se había llevado las tres jornadas anteriores.
Al cierre de la jornada, a las 19.30, la presidenta del TOF1 Beatriz Caballero de Barabani anunció que las audiencias seguirían el próximo lunes a partir de las 9.30.

Día cuatro: Fábrica Militar
A la contundencia y amplitud de las pruebas consignadas en los escritos presentados por los abogados de los querellantes y la fiscalía en las audiencias anteriores, en las que se leyeron las acusaciones en el marco de la causa Guerrieri –que incluye los crímenes de lesa humanidad cometidos por los cinco represores enjuiciados en la denominada Quinta de Funes–, se les sumaron en esta jornada los presentados por la parte acusatoria en lo relativo a la causa Amelong (que engloba lo perpetrado en la Fábrica Militar).
La lectura de los secretarios del tribunal llevó a los que siguieron el relato por el lapso de unas ocho horas hasta el mismo séptimo círculo del infierno. La descripción de las técnicas de torturas utilizadas por los represores en el centro clandestino de detención Fábrica Militar, denunciadas por los sobrevivientes, fueron develando el verdadero rostro de estos militares que en las primeras jornadas sonreían a las cámaras de TV o se disfrazaban con vinchas insultantes.

Dos muestras
Las cosas que se escucharon durante la lectura de las acusaciones resultan demasiado fuertes para este cronista como para volcarlas en la nota. Pero al mismo tiempo hacen a la realidad de lo que se está juzgando, al conocimiento público de los crímenes cometidos. Sólo haremos dos menciones.
Entre otros, se escuchó el caso de una de las detenidas que fue atada en la parrilla de una cama, desnuda, mojada, a la que le pasaban corriente eléctrica y que posteriormente fue colgada de unas argollas, mientras los torturadores clavaban estiletes debajo de sus uñas. La mujer indefensa además fue inducida a un aborto.
También se relató el caso de uno de los detenidos –quien es además es uno de los desaparecidos de las causa–, al los represores rociaron con nafta y prendieron fuego en vida.
Esos hechos fueron escuchados en vivo y en directo por el público, con nombre y apellido de víctimas y victimarios. Los sobrevivientes de ese mismo campo de concentración, hoy presentes como denunciantes, en realidad los revivieron.

Cinco por uno
Cabe recordar que los represores imputados en este juicio son el ex teniente coronel Pascual Guerrieri, el ex teniente Juan Amelong, el ex mayor Jorge Fariña, y los agentes Walter Pagano y Eduardo Costanzo.
En este caso se juzga sólo a tres militares y dos civiles. Cinco personajes que integraron la inmensa maquinaria del terrorismo de estado que militarmente vino a barrer con la resistencia al plan político económico de José Martínez de Hoz y los grupos de poder locales y multinacionales.
Son sólo cinco represores. Pero son los primeros cinco.
Cuesta creer que esos cinco militares enjuiciados hayan andado libres hasta hace apenas unos años. Casi tanto como que vuelvan a estarlo luego de este juicio.
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